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14 de marzo de 2007

EL AYUNO QUE DIOS QUIERE

EL AYUNO QUE DIOS QUIERE
NO TIENE NADA QUE VER CON "LA DIETA "


Ya nos queda menos para entrar en la Pascua. Cada uno ya va haciendo sus planes para ver qué es lo que hará y cómo pasará su Pascua, pero ahora es un tiempo en común.
Un momento de oración y de ayuno.
El ayuno ha existido siempre en la Iglesia.Al principio, los que ayunaban procuraban ese dinero que no gastaban para otros más necesitados.
No es un tiempo de dieta ni de quedarnos más a la línea. Es un tiempo de solidaridad y de entrega con mayor conciencia de lo que hemos de plantearnos durante toda la vida. Por eso es el cuarenta (toda la vida) toda la vida cambiando.
Como no es solo algo personal, lo hacemos juntos. La Iglesia se viste de penitencia porque queremos ser más de Dios.
La Iglesia ora más intensamente porque los planes de Dios han de realizarse con mayor claridad. La Iglesia ayuna...porque sólo desde el ayuno es como veremos más claro las cosas. Pero esto lo hacemos juntos porque nos sentimos todos esa Iglesia que tiene que sentirse en camino y en reflexión. Siempre pensamos que son los otros quienes tienen que hacerlo, porque lo necesitan más... La conversión es conjunta. Si no te sientes así, es un grave problema, porque tú y yo somos esa iglesia de hoy...

El ayuno y la oración nos sirven para adentrarnos en el amor, que es lo que hemos de manifestar con fuerza.El amor es gratuito y no tiene otro objetivo que el amar. Es un momento amoroso, en el que hemos de renacer con mayor fuerza.

Nuestro camino va a la pascua donde celebramos nuestro servicio como Iglesia, nuestra Entrega de vida , nuestra gran espera y la resurrección de JESÚS, que lo hizo antes que nosotros y nosotros ahora, en conmemoración suya.

Tiempo de oración por todo lo que nos rodea, por lo que sentimos y no nos atrevemos, por las cosas nuevas que van sucediendo, por la cotidianidad, por nuestros laicos y curas, por nuestras parroquias, por la gente que no están entre nosotros, por los que no creen, por los sentimientos de cansancio y fracaso que nos entran a veces, por las ilusiones que tenemos vivas cada momento...por todo lo que vamos generando como iglesia viva y que nos identifica a unos con otros y por lo que nos queda que construir para ser UNO.
Por todas esas cosas necesitamos ayuno y oración.
Un abrazote



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