21 de junio de 2010

La Iglesia ahorra al Estado miles de millones de euros

La Conferencia Episcopal Española (CEE) hace pública, un año más, la Memoria de Actividades correspondiente, en este caso, al ejercicio 2008.
Esta Memoria, que ya se entregaba a la Dirección General de Asuntos Religiosos, en los últimos años se viene presentando de forma más completa y mejorada, tras el compromiso adquirido con motivo del nuevo modelo de asignación tributaria.

En la Memoria se detallan el reparto del Fondo Común Interdiocesano y las diferentes actividades de la Iglesia católica en nuestro país. Su contenido ilustra la gran labor que la Iglesia desarrolla, justifica el empleo de los recursos obtenidos mediante las libres aportaciones de los contribuyentes y presenta como conclusión que, aunque valorar en términos económicos la aportación que realiza la Iglesia a la sociedad, es una misión compleja, se puede afirmar que la actividad desplegada, en el ámbito pastoral, educativo, cultural y asistencial, supone un ahorro de miles de decenas de millones de euros para las arcas públicas.

El estudio de la Vicesecretaría para Asuntos Económicos de la CEE, elaborado por la RED GÉNESIS y el G.I.S.I.C (Grupo de Investigación para el Sostenimiento de la Iglesia Católica), recoge datos suministrados por las 69 diócesis españolas.

Entre la información que se aporta, destacan las más de 45 millones de horas de dedicación a los demás por parte de los sacerdotes y agentes de pastoral. El coste que tendrían las actividades ofrecidas por la Iglesia, si hubieran de ser contratadas en el mercado, supondría un importe de 1860 millones de euros. Esto indica que la gratuidad de los recursos y la eficiencia de su uso, supone que cada euro que se invierte en la Iglesia rinde como más de dos veces y media (2,73%) en su servicio equivalente en el mercado.

La inmensa actividad caritativa y asistencial de las instituciones de la Iglesia es consecuencia directa del anuncio y la vivencia de la fe, por lo que no puede disociarse de la actividad pastoral. Los 4.459 centros asistenciales de la Iglesia, con un total de 2.764.719 personas asistidas, son la expresión más visible de la Cáritas cristiana, como reflejo del amor de Dios al hombre. Según señalan organizaciones como Manos Unidas y Cáritas, a pesar de la crisis, la colaboración generosa de la sociedad sigue aumentando. En Caritas, por ejemplo, en 2009 se produjo un aumento de socios y donantes de un 12,69% con respecto al año anterior.

En el ámbito educativo, 1.370.151 alumnos están escolarizados en centros de titularidad católica. Los centros católicos concertados, además de transmitir a los jóvenes los valores que se derivan del Evangelio, ahorraron en 2008, 4.148 millones de euros a las administraciones públicas. Tal ahorro resulta de la diferencia entre el coste de una plaza en un centro público y el importe asignado al concierto por plaza.

Se ofrecen también algunos datos significativos sobre la actividad de formación teológica y pastoral. En España hay actualmente 1.387 seminaristas y casi 20.000 alumnos se están formando en Universidades y Facultades Eclesiásticas, así como en otros centros superiores de formación.

Con respecto a la actividad evangelizadora en el extranjero, 17.000 misioneros españoles anuncian el Evangelio por todo el mundo y entregan su vida, de forma generosa, a los que más lo necesitan. El mayor porcentaje, un 73%, está en América Latina.

Por último, se aborda también la actividad cultural, en la que se destaca la gran labor que la Iglesia realiza en el mantenimiento del 33% de los monumentos existentes en nuestro país. Un patrimonio que la Iglesia debe mantener con gran esfuerzo para que toda la sociedad se beneficie de ello. Pensemos, por ejemplo, en todos los recursos indirectos, relacionados en su mayoría con el turismo, que genera el patrimonio de la Iglesia. Se cita, en este Año Santo Compostelano, la relevancia que tiene el Camino de Santiago, a donde, sólo en 2008, llegaron 125.141 peregrinos, de los cuales más del 80 % lo hicieron por motivaciones religiosas.

La Memoria concluye con datos económicos de las diócesis y parroquias. Estos datos revelan que las aportaciones directas de los fieles son su fuente principal de sostenimiento.

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