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4 de febrero de 2007

¡DÓCILES AL ESPÍRITU!


Hola a tod@s:

Hoy he recibido una carta y se me ha ocurrido compartir con vosotros un trozo de ella. Verdaderamente, en mi cabeza, imagino que en la de muchos también, está muy presente el cómo podemos ser signos de unidad. Cómo llegar a comprender la visión que el otro tiene y compartir todo lo que el Espíritu de Dios nos da en nuestra Diócesis y en nuestra Iglesia.
Estamos viviendo cosas bellas todos los días. Estamos escribiendo historia y eso es importante. Somos protagonistas de un momento concreto dentro de ella, y me gusta que lo sintamos así.
La carta comenzaba hablándome de la importancia que tiene el vivir "las mieles"sin perder de vista "las hieles", para mejorar todo. Hacía especial hincapié en cuatro cosas que no pueden ni deben olvidarse a los que estamos trabajando por la unidad todos los días.
Paso a poneros algunos fragmentos y me encantaría que fuese un poco de debate donde podamos expresar lo que sentimos al respecto. Dice así:

"Cuatro heridas que dañan la unidad interna, con el deseo de sanarlas lo más pronto posible:

+ Falta de paciencia: La misericordia de Dios, tiene la característica de amarnos a cada uno de nosotros, tal y como somos. He aquí uno de los enemigos más habituales de la unidad: ¡la impaciencia!

¿Y no se nos ha ocurrido nunca pensar que tanta exasperación no es sino el reflejo de nuestra falta de paz interior, al mismo tiempo que una tentación disfrazada de razones aparentes?

+ Incomprensión de los carismas ajenos:Llegamos a juzgar la Iglesia desde nuestra sensibilidad, olvidando que el Espíritu Santo sopla donde quiere, y que nosotros no somos quiénes para meterle en una jaula, y pretender que cante nuestra tonadilla favorita. Hay personas que son más dadas a “restar” que a “sumar”

Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.»” (Mc. 9, 38)

+ Afán de protagonismo: Una buena parte de las fricciones que puedan darse está causada por el afán de protagonismo y los celos personales.Es preciso que Él crezca y que yo disminuya.” (Jn. 3, 30).

+ Ideologías y Magisterio: Una de las causas principales de la falta de comunión en el seno de la Iglesia, la tenemos en la pretensión de sobreponer nuestras sensibilidades e ideologías al Magisterio de la Iglesia y a la propia Palabra de Dios. Se cuenta la anécdota de un orador, que introducía una parte de su discurso de la siguiente forma: “Como decía Jesucristo, y en parte tenía razón…”Se trata de una falta de acogida a la Revelación de Dios en la Escritura y al Magisterio de la Iglesia. Corremos el riesgo de aceptar la Palabra de Dios, en la medida en que confirma nuestro pensamiento, mientras que la ignoramos o rechazamos, si no se adecua a nuestra forma de ver las cosas"

Pues esto es lo que os presento como reflexión en alto. Un beso a todos y a todas, claro.



1 comentario:

Delegado de Apostolado Seglar dijo...

Muy interesante, pero el lenguaje politicamente correcto chirría un poco (más bien bastante) eso de todos y todas y el uso de la arroba da un poco de grima. Acabaremos todos locos gracias a nuestros políticos y sus grupitos de influencia subvencionada.